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Juan Trova |
BiografIa
Quizás fue el murmullo del agua, la
calma deliciosa del sol, deteniéndose perezoso en la Torre de las
Infantas, deslizándose entre los arrayanes o jugando con el empedrado
de la calle de los Oficios lo que contagió a Juan Trova, que se declara,
casi desde que era un niño, “sediento de canción”.
Y buscando fuentes que calmaran esa sed, se adentra muy pronto en la poesía
y en la música, para beber de la canción de autor, así
como se dispone a no hacer de esta un lugar privado, sino el punto de partida
para generar otras posibilidades. Su inquietud le lleva, desde 1995 a simultanear
numerosas actuaciones con iniciativas culturales de toda índole,
como la creación de un colectivo artístico, el Núcleo
de Nuevos Autores (1997) que tomaría el testigo como movimiento generacional
de aquel liderado por Carlos Cano, Manifiesto Canción del Sur; la
creación del Encuentro Internacional de Cantautores "Abril para
Vivir" que cada año se celebra en Granada; así como la
generación de la Asociación Granadina de Cantautores, de la
que actualmente es presidente, y la de la Plataforma Cultural Andaluza,
a la que pertenece y participa desde su junta directiva.
También hacia 1995 comienza su intensa labor por los escenarios nacionales
e internacionales, compartiendo aplausos junto a aquellos y aquellas que
habían sido sus referentes: Joan Baptista Humet, Pablo Milanés,
Elisa Serna, Amancio Prada, Luis Pastor, Olga Manzano, Pablo Guerrero, Suburbano,
Aurora Beltrán, Manolo Tena, Inma Serrano, Quintín Cabrera,
Mª del Mar Bonet, Ismael Serrano o Vicente Feliú. Su producción
discográfica: “Por casualidad” (1997), “Noches
en el Harén” (2000) y “Segundo Corazón”
(2006), dan fe de su recorrido, y nos preparan para su nuevo trabajo, “Alguien
al otro lado”, con la dirección de Nicolás Medina y
Alberto Ruiz, y la palabra cómplice de Andrés Neuman (Premio
Alfaguara, 2009).
Probablemente, no pueda ya saciarse. Su presencia, humana y cálida,
entre vulnerable y poderosa, nos sigue enhebrando el corazón de emociones
cercanas, de intimidad sin secretos, sin velo, y nos muestra, sin reparos,
su sed, la misma sed de niño, que es también la nuestra.
Elizaberta López